ALTEA

Donde arte, cultura, gastronomía y deporte se dan la mano

ALTEA

Altea es una población con historia –y hasta con prehistoria- y con un presente que es ejemplo de dinamismo, de sensibilidad hacia la naturaleza, de espacio cultural, artístico, deportivo y gastronómico. Y, por si fuera poco, está junto al mar.

Los alteanos tienen una vocación de anfitriones que les hace poner toda esta rica variedad de características a disposición de cuantos les visitan. Y no faltan argumentos para hacer una escapada.

 

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CONOCER MÁS SOBRE ALTEA

Tradicionalmente, Altea ha sido espacio muy apreciado por artistas y artesanos que han buscado en esta localidad su refugio. Con una reconocible figura en la que las dos cúpulas de la Iglesia Parroquial siempre capitalizan la primera mirada, la parte alta de la ciudad es un privilegiado balcón sobre el Mediterráneo, con calles peatonales estrechas y un ambiente envidiable. La artesanía y la gastronomía tienen una importante presencia en esa parte del núcleo urbano, con variedad de especialidades.

Este vuelco hacia lo artístico y cultural ha tenido su reconocimiento por parte de las autoridades, que otorgaron a Altea la Capitalidad Cultural de la Comunidad Valenciana en 2019-20. En la ciudad se celebran a lo largo del año hasta 300 actividades de un gran nivel.

Más allá de leer estas cifras –que reflejan desde un punto de vista técnico lo que ocurre- el verdadero punto de disfrute consiste en recorrer las calles del casco histórico y respirar ese gusto por el arte y la cultura allá por donde pases. Divisarlo allá donde se pose la mirada. Adivinarlo detrás de la puerta de lo que parece un estudio, detrás de los ventanales que dejan llegar al interior de las casas la inimitable luminosidad mediterránea.

Sensible hacia esta realidad, la Universidad Miguel Hernández decidió ubicar en Altea su facultad de Bellas Artes, con lo que el carácter artístico de la ciudad se ha visto acentuado. Por otro lado, la programación de conciertos, de funciones teatrales y la existencia de galerías de arte dan continuidad a lo largo de todo el año a la actividad cultural.

Ya a nivel del mar, Altea ofrece unas playas bien equipadas para el disfrute de los bañistas y cuenta con tres puertos deportivos (uno de ellos ubicado dentro del Puerto pesquero) que sirven de base para variadas actividades náuticas y acuáticas: vela, remo, pesca, buceo, piragüismo o natación. Aquí, encontrarás todo lo necesario para iniciarte en cualquier actividad o perfeccionar tu técnica.

No hay que estar a bordo de una embarcación para disfrutar del mar.  Así, el snorkel es una experiencia que puede vivirse con intensidad en las zonas del Cap Negret, el Mascarat y la Olla. Y es que, si Altea es rica en su parte más alta, también lo son sus fondos marinos, llenos de vida que nos dejan a diario el espectáculo de la naturaleza.

Y si lo que prefieres es el deporte en tierra firme, el ciclismo es una de las principales opciones. De hecho, Altea se ha posicionado como un referente en el cicloturismo de carretera. Dejando aparte, como es conocido, que, en general, la provincia de Alicante, por sus condiciones orográficas y su clima, es un destino muy frecuentado por ciclistas profesionales, los aficionados disponen de hasta diez rutas, con salida y llegada en Altea, que les permitirán disfrutar del municipio y de zonas colindantes.

Además, se han instalado bancos de herramientas a disposición de todos los aficionados por si surge algún imprevisto. Asimismo, existe una información exhaustiva sobre todos los comercios y empresas relacionadas con el ciclismo o declaradas amigas del ciclismo (Ciclyng Friendly).

La naturaleza esconde un tesoro muy cerquita de Altea: el rio Algar, donde los remansos y los rápidos del mismo ofrecen un espacio de diversión y contacto con la naturaleza apto para toda la familia.

Con tanta actividad, es inevitable pensar en reponer fuerzas y ahí entra en juego la gastronomía, otro de los puntos fuertes de Altea. Como destino turístico que es, Altea tiene una variada oferta que incluye restaurantes especializados en cocina internacional. Pero nunca pierde de vista sus orígenes.

Como pueblo costero, Altea tiene una tradición culinaria ligada a los productos del mar y de la huerta. Entre los más platos más típicos encontramos el arròs amb fessols  o l’arròs amb fessols i polp, en ambos casos son arroces con habichuelas. Dependiendo de la zona donde los antepasados vivieron, mar o huerta, es normal encontrarte estos dos tipos de arroz, que son idénticos en su preparación, pero cambia que en vez de haber pulpo haya variedad de verduras.

Las paellas y arroces son tradicionales de la zona: podemos encontrar paella mixta, de boquerón –especialidad local- el arroz con cebolla, el arroz con bogavante, arroz a banda, caldero marinero…

En cuanto a los dulces son muy típicos los rollos de naranja, las monas en las vísperas de Pascua y los pastelitos de boniato para Navidad.

Con toda la oferta de Altea y la sensibilidad que muestran los habitantes, no es de extrañar que haya optado a ser el primer Destino Turístico Inteligente certificado con menos de 50.000 habitantes. Otra garantía de calidad.

 

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ACTIVIDADES

Si Altea es rica en la parte alta de la ciudad, también lo son sus fondos marinos, una explosión de vida que brinda un espectáculo a diario